domingo, 12 de noviembre de 2017

Calaveras























Estoy parado al borde de la calle en el desfile de las calaveras
Las personas gritan eufóricas apretándose unas a otras para ver
La burla a la muerte
Un grupo de jóvenes baila con máscaras 
Las máscaras están hechas de colores
Tomo fotografías con mi celular
Las envío a alguien en otro país
Mira cómo es México, escribo
Mis pies se sienten cansados
Un grupo de calaveras con vestidos temáticos de la revolución
Pasan cantando
Canta y no llores, dicen.
En mi pecho se enciende algo
Mi rostro muda su alegría en casi llanto
Los colores de la tarde del sábado
Inundan los ojos de los espectadores
Las caras y las manos celebran
Lo que en otros lugares es miedo y silencio
Al borde de la calle, de pie por unas horas
Sigo sin entender las razones por las que estoy aquí
Sin embargo, disfruto cada instante el vivirlas

lunes, 18 de septiembre de 2017

Basura



Anoche soñé que me dirigía
a mitad de un parque
en un basurero depositaba
un bolsa negra
idéntica a la que reposa en un rincón de nuestra sala
desperté unas dos veces en la noche
para decirme que debo deshacerme de la mugre
Jade permanecía dormida a mi lado
miré su rostro y cómo respiraba
hace un par de semanas que vivimos juntos
no hemos terminado de pintar la casa
y golpes involuntarios en las paredes
con muebles y cajas han dañado lo
poco que hemos hecho
la basura está ahí a nuestro lado
mientras estamos abrazados en la noche
en nuestra sala
con las luces apagadas
luego de darnos un beso y decirnos
que son nuestros días más felices
escribo esto a las diez de la mañana
no he escuchado aún la campana del camión
que recoge la basura
la bolsa crece
se alimenta día día con los desechos de
nuestra vida juntos
se recuesta en los rincones como me recuesto en las noches
al lado de Jade
hay ruido en mi cabeza

jueves, 27 de julio de 2017

Autorretrato #10

Link de descarga aquí.

Estoy en la sala de abordaje número treinta y tres del aeropuerto internacional el Dorado, en Bogotá. Todo lo que contiene este texto se escribió en el transcurso de muchos días con muy diferentes perspectivas y anhelos. Todas las expectativas que tengo, mientras estoy sentado en la sala de abordaje sobre una silla de plástico negro junto a una mesa que contiene conectores para recargar la batería del celular, ya no existen. Mi batería está bien. En Spotify se reproduce una canción de Billy Idol. Todo saldría mal, como efectivamente salió. Así que volvería a estar en esa misma sala un mes después, exactamente, sintiendo apenas casi las mismas cosas. Las expectativas de un hombre de mediana edad que ha soñado toda su vida con ser escritor. El viaje es la consagración. El sueño lo persigue, estar donde estuvo Bolaño, estar donde estuvieron sus sueños. Fracasar donde fracasaron todos. Triunfar, en la medida de lo posible, en no hacer nada. La maleta llena de ropa y libros. Las últimas dos noches en vela soñando con aquel momento. En el que sentado en la sala de abordaje número treinta y tres llamen a los pasajeros de la sección del avión que debe ocupar. El despegue, la sensación de vacío. El vacío. La ciudad achicándose abajo. Atravesar el cielo. Todo lo que puede salir mal con los sueños es todo lo que puede salir mal con la vida. Todo lo que puede salir mal, saldrá mal. Yo oré a bordo del vuelo número 2933. Es posible que en el futuro me derrumbe y llore luego de aguantar por un largo periodo de tiempo, en realidad unos cinco días, el peso de la humillación. Llevo en mi mochila un libro de Cesar Aira, Artforum. La historia sobre cómo llegó el libro a mis manos me enorgullece, pero es algo que en este momento no importa. Siempre he admirado a Aira, no tanto por su ficción, que aunque cuenta con un puñado de libros de verdad grandiosos no es en absoluto deslumbrante, mi admiración a Aira viene de la imagen de un tipo escribiendo unas cuantas páginas al día. Manteniendo la fe en eso que escribe. Volcando la rutina diaria en escribir. Es un obrero. No un gran gerente o erudito, sólo un hombre que hace lo que debe hacer cada día, igual que un padre de familia o una madre que se levanta a diario y va a su trabajo como si una ley más alta que ellos lo dictara. La rutina. Y aunque odie todo lo que tiene que ver con rutinas, no dejo de apreciar la imagen de un hombre que todos los días a las horas de la tarde busca un lugar en el cual sentarse al interior de un café en Buenos Aires para escribir cualquier cosa. Porque así son los libros de Aira, una historia sobre cualquier cosa que se puede convertir en algo totalmente alocado. Artforum es sobre un hombre y las revistas Artforum. Sobre su amor y su desgracia. Porque de eso va siempre la literatura, de alguien que la pasa mal. Aunque más allá de eso, la sola manía de escribir unas cuantas líneas a diario o por semana empujan las páginas que tienes al frente. Me perdonan hablar directamente. Mi amor por Dorothea Lasky es incondicional sólo por un efecto de su poesía, ella sabe cómo y cuándo hablar al lector. Lo menciona directamente. La belleza de este recurso está en la capacidad para encerrar al lector en su juego, en las paredes que el verso construye. Es como si yo te dijera, a ti querido lector, que lo que tienes en las manos probablemente no signifique nada para mí en el momento en que lo leas. Sin embargo, el llanto y el dolor que me embargarán un día tras otro durante el período de un par de semanas luego de estar sentado en la sala de espera número treinta y tres, es algo que no encuentro como definir. Y que, sin embargo, encontrarás aquí desplegado en muchos recortes y piezas que también se escribieron durante el último año y son preámbulo de toda mi vida. Aunque exagero, pero qué ganaría con no hacerlo.  No hay mayor mérito en estas páginas que el que tú, querido lector, imprimas en ellas. Porque todo esto no se tratará de mí, sino de alguien que lee sentado mientras espera algo, como abordar el vuelo 2933 a Ciudad de México. 

***

El libro puede descargarse a través de Gumroad: https://gumroad.com/l/foVei 

lunes, 26 de junio de 2017

Un poema beat




el otro día estaba sentado
fumaba en la acera el último de los cigarrillos
resoplé y me ahogué
tosí desgarrándome los pulmones
      un par de niños
pasaron en sus bicicletas
                                     se quedaron viendo
me levanté, di media vuelta
y tiré el resto

me hundí en el abrigo
volví a entrar en la casa
mientras el sol de las cinco de la tarde
                                   bañaba mi espalda.

había un hombre en la televisión diciéndole
a una mujer joven cuánto la amaba.
le tomaba las manos.

en un plano cerrado las miradas se encontraban al borde del llanto.

abrí el refrigerador, serví un vaso de coca cola
lo bebí de pie leyendo y releyendo una etiqueta comercial
"Cuenta con nosotros"
decía.

"¿Qué me quieres vender?"
dije, estaba solo y el sonido de mi voz
caminó a mi lado por la sala.
"¿Qué quieres de mí?"
dije de nuevo mientras me lanzaba de espaldas al sofá.

cerré los ojos y entonces lo vi:
                                                  nada.







lunes, 12 de junio de 2017

Teoría del Caos



En uno de sus últimos videos, René López Villamar, habló de la película Revival (2016), de Ted Chiang y de teoría del lenguaje. Si bien no hay mucho que pueda agregar a su análisis, sí aprovecho para recomendarlo, en primera, y poner mi lectura aquí, en segunda. Algo que amo de una narración es que deje al tiempo y el espacio a cierta merced del autor, para que venga vaya haga y recorra la unidad del relato, sin proseguir una linea estrictamente. Muerte a la linealidad, a la necesidad de crear espacios para escenas concretas. Muerte a Franzen y el realismo. En cierta medida todo esto es una pelea al aire, pero pongamos aquí algunas lecturas, como la de matadero cinco, de Kurt Vonnegut, en la que la dimensión del espacio y el tiempo también es vista como una unidad. Así que ir de un punto a otro no crea paradojas. No crea conflictos. Se construye un flujo armónico. Manda por los aires cualquier masterclass convencional sobre dar entrada a personajes o crear flsahbacks; patear a la linealidad y jugar con eso exactamente, con que el tiempo y espacio son una unidad, que puede ser vista desde cualquier lado, en cualquier momento, sin necesidad de elementos complejos (aunque esto sea muy complejo). Trato de alabar la fluidez. Es tanto como el tratar de la construcción de la sexualidad de Ursula K. Le Guin; los puntos de vista, las inflexiones narrativas, muestran las posibilidades del lenguaje cuando eliminamos estas barreras. Soy muy fan de Chiang, y de la ciencia ficción. Si esto fuera un taller de lectura, o una reunión de amigos, mi intervención entraría justo después de que René tuviera la palabra y expresara lo que ya ha dicho. O quizá, después de alguno más que hubiera comentado en la caja de youtube. Pero por ahí estoy. O quisiera estarlo.  

domingo, 16 de abril de 2017

Hölderlinturm



Los profesionales de la poesía me dan asco. 

"Los poetas deberían volver a escribir cualquier mierda"
Sí.
Es todo lo que deberían hacer,
Ser malos poetas y hacer comerciales para corporaciones trasnacionales como lo hizo fogwill.

o Burroughs.
o Dali.
o King.
o Didion.

Esa es toda la gloria que se puede aspirar.

¿Qué diferencia hay al hacerlo o no?
¿De qué manera guardamos la pureza?
Por cierto, ¿pureza de qué?

Internet es mi torre Holderlin.

Es la habitación en que cada mañana despierto, 
No es más feliz que en la que despiertan ustedes

Y tampoco es distinto el sentimiento de incertidumbre, al preguntarme por qué hago lo que hago, que hayan tenido. 

Al igual que tú, quien lees, me he preguntado si voy en algún camino que pudiera llamar "correcto".

No he leído libros distintos a los que puedas leer,
Ni usado palabra que ya hayas usado

Estoy en medio
De nada
Pensando en llegar a algún tipo de meta imaginaria
Al igual que todos.

¿Qué es lo especial en esto?



miércoles, 15 de marzo de 2017

El Campeón Existencial, Ana Inés López


Este es un libro en el que se pueden leer versos como estos:
Horas frente a la computadora sin hacer nada de nada, yendo y viniendo de una página a la otra, de una red social a la otra, a ver si alguien se acuerda de acordarse de uno.
¿Qué va a pasar con toda esa exhibición y con todos nosotros ahí dentro?
O algunos más cómo estos:
 Me sorprendo diciéndoles cosas a los perros que en realidad me las estoy diciendo a mí o aun tercero...
Ana Inés López nació en 1982 y aún es posible de espiar en fotolog. El Campeón Existencial es un libro corto, son algo como 20 páginas y se descarga de forma gratuita a través de Determinado Rumor. La introspección y la cotidianidad son las columnas en las que se apoya esta obra. Es un libro algo dispar, algunos poemas suenan distintos a otros aunque parezcan escritos de la misma forma. La escritura comparte el motivo de confesarse, de ser sincero, pero también la tensión de tener que decir algo o definir algo sobre lo que enfrenta. El mejor momento lo alcanza la escritura cuando se dedica a observar antes que encontrar significados como en Casas a Medio Terminar. Ana Inés López nació en Buenos Aires, es una escritora que construye la realidad con el minimalismo de la nueva sinceridad.

Aquí pueden descargarse el libro.